Las cruces de mi espejo
Tienen los días contados
Porque ya no dejo a las arañas
Subir por la barandilla de la escalera.
Los complicados puzles sentimentales
de mi pastel de cumpleaños
se están oxidando en las fotos
de los álbumes de color sepia.
Ninguno de ellos tiene razón
y sin embargo
todos saben que es verdad.
Las huellas del gigante se han quedado
clavadas en el cemento
en el que planté mis hortensias.
Mira que las cartas ya decían,
que no era buen momento.
Esta llave que dicen que lo abre todo
se quiebra como el cristal cada
vez que se estrella una lágrima
contra el suelo.
Desde ahí arriba me están mirando
los insensatos talones de los calendarios
que se han empeñado en seguir pasando.
Yo les hablo
o más bien les ruego
en un idioma extraño
que ni mi propia lengua entiende.
Cuando intuición e inspiración deciden
fumarse mis intentos en pipa
yo devoro su humo a bocanadas.
Soy un pez que pierde la vida
en burbujas sin nombre.
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domingo, 6 de octubre de 2019
viernes, 4 de octubre de 2019
En casa
El silencio solía ser
ese lugar incómodo
donde uno excavaba agujeros
para esconderse.
No ahora, que conozco tus labios,
y han convertido el silencio
en ese colchón
perfumado de hogar
donde resguardarse del frío.
Tenían que llegar
tus párpados curiosos.
Tus pupilas tenues
apenas dibujadas en el fondo
de tu iris marrón.
Tenías que hablar
con palabras precisas
para darle el nombre a todo.
Pasarían, ¡y quién lo diría!
deliciosas tardes eternas
cobijados entre las páginas
de una fantástica historia.
Mientras rugen las burbujas
del café recién hecho.
Has parado todas las espadas
y bebido todos los venenos
solo por mí.
Convertiste tus brazos
y tu voz experta
en el escudo que me protegería
de todo.
y mis piernas cuelgan por el borde.
Pero oigo tu voz
una voz amiga
una voz amable:
mi casa, mi familia.
Y dices: ya está, soy yo,
ya ha pasado todo,
no hay nada que temer.
lunes, 30 de septiembre de 2019
Manifiesto que he vivido
Déjame hablar
No pretendas sedarme, congelarme y cortarme en taquitos
para venderme en tus supermercados conceptuales.
No me llames
uno de esos nombres inventados por ti.
Qué más da si Laura, Dafne o Beatriz
Nada cambia esencialmente.
Si me metes
en ese molde hinchable con zapatos de purpurina
o si tengo corales en los labios y oro pajizo en el pelo
es lo mismo.
Prefieres
desvaída tez o bronceado de cabina
ala de cuervo o rubio aplatinado
tuberculosa o con la cara lavada
porque a ti el maquillaje no te gusta
hasta que ves a una mujer recién levantada.
Y seré yo la caprichosa...
¿Es mucho pedir?
Salir sin miedo a bailar el tango
y volver a casa a salvo.
Elegir una prenda más o menos sinuosa,
porque no, la transparencia no es para ti.
Ser ninfa y no laurel, una noche,
y otra, y otra más.
Sin que temamos que nos conviertan
en una de esas crueles fantasías
pornográficas
en las que nosotras tenemos poco que decir
y mucho que tragar.
¿Es mucho pedir ser libre?
¿Es mucho pedir ser mía, tremenda,
irremediable e incomensurablemente
mía?
Sin oír en las noticias, tras una semana,
desaparecida,
las inservibles consignas feministas.
Porque una más duerme esta noche
privada del dulce hálito de la vida.
No pretendas sedarme, congelarme y cortarme en taquitos
para venderme en tus supermercados conceptuales.
No me llames
uno de esos nombres inventados por ti.
Qué más da si Laura, Dafne o Beatriz
Nada cambia esencialmente.
Si me metes
en ese molde hinchable con zapatos de purpurina
o si tengo corales en los labios y oro pajizo en el pelo
es lo mismo.
Prefieres
desvaída tez o bronceado de cabina
ala de cuervo o rubio aplatinado
tuberculosa o con la cara lavada
porque a ti el maquillaje no te gusta
hasta que ves a una mujer recién levantada.
Y seré yo la caprichosa...
¿Es mucho pedir?
Salir sin miedo a bailar el tango
y volver a casa a salvo.
Elegir una prenda más o menos sinuosa,
porque no, la transparencia no es para ti.
Ser ninfa y no laurel, una noche,
y otra, y otra más.
Sin que temamos que nos conviertan
en una de esas crueles fantasías
pornográficas
en las que nosotras tenemos poco que decir
y mucho que tragar.
¿Es mucho pedir ser libre?
¿Es mucho pedir ser mía, tremenda,
irremediable e incomensurablemente
mía?
Sin oír en las noticias, tras una semana,
desaparecida,
las inservibles consignas feministas.
Porque una más duerme esta noche
privada del dulce hálito de la vida.
miércoles, 2 de agosto de 2017
Estampa gótica
Tenía los ojos tristes
Y negros
Tenía los ojos viejos
Tenía suspendidas
En la plata de las pupilas
Las alas de un ángel muerto
Y negros
Tenía los ojos viejos
Tenía suspendidas
En la plata de las pupilas
Las alas de un ángel muerto
sábado, 24 de junio de 2017
Certezas
En esta noche mágica, ancestral y misteriosa
Me susurras tu nombre a través de las hogueras
Las llamas, crepitando ansiosas, me revelan
tu secreto de pétalo de rosa.
Hasta el rincón más olvidado del planeta
vibra con una pasión insólita
y olvida que, recóndita,
hay una mano que a la mía espera.
Calixto y Melibea se hacen flores
Cada primavera, junto al río
mientras la suave lluvia me sobrecoge.
Pienso en ti, y me sonrío.
¿Podrás, corazón, al fin, descansar,
envuelto en un bálsamo de luz blanca?
¿Sabrá el ciervo a la gacela aguardar
mañana, al rayar el alba?
Difuminadas quedan
todas mis penas
si reposa
mi alma en ti.
Dulce mariposa
Voz en el viento
Poesía que nace
de un pecho que late
y se consume, ardiendo.
Sufrir es siempre apacible
si se olvida el sufrimiento.
Me susurras tu nombre a través de las hogueras
Las llamas, crepitando ansiosas, me revelan
tu secreto de pétalo de rosa.
Hasta el rincón más olvidado del planeta
vibra con una pasión insólita
y olvida que, recóndita,
hay una mano que a la mía espera.
Calixto y Melibea se hacen flores
Cada primavera, junto al río
mientras la suave lluvia me sobrecoge.
Pienso en ti, y me sonrío.
¿Podrás, corazón, al fin, descansar,
envuelto en un bálsamo de luz blanca?
¿Sabrá el ciervo a la gacela aguardar
mañana, al rayar el alba?
Difuminadas quedan
todas mis penas
si reposa
mi alma en ti.
Dulce mariposa
Voz en el viento
Poesía que nace
de un pecho que late
y se consume, ardiendo.
Sufrir es siempre apacible
si se olvida el sufrimiento.
domingo, 18 de junio de 2017
Cuestión de vida o muerte
Otra vez
Este parpadeo relampagueante
Este abigarramiento de mi espíritu arrugado
y maltrecho
Este silencio eléctricamente inestable
Este sinsabor eterno
La amargura acecha en cada rincón
En forma de joven mujer
Y esa mujer no soy más que yo
Otra vez
Ante el espejo
Cierro los ojos
Otra vez
Otra vez
El hastío verdoso y corrosivo
El martillo, la llama, el guiño
La flecha infectada
de un ángel maldito
Me dejo llevar por el espasmo,
como la pluma llevada por la nube
tormentosa.
Y mientras tanto, no reposa
nunca mi alma adormecida.
Sin suficiente valor para la rosa
pero tampoco quietud
para la calma advenediza.
Este parpadeo relampagueante
Este abigarramiento de mi espíritu arrugado
y maltrecho
Este silencio eléctricamente inestable
Este sinsabor eterno
La amargura acecha en cada rincón
En forma de joven mujer
Y esa mujer no soy más que yo
Otra vez
Ante el espejo
Cierro los ojos
Otra vez
Otra vez
El hastío verdoso y corrosivo
El martillo, la llama, el guiño
La flecha infectada
de un ángel maldito
Me dejo llevar por el espasmo,
como la pluma llevada por la nube
tormentosa.
Y mientras tanto, no reposa
nunca mi alma adormecida.
Sin suficiente valor para la rosa
pero tampoco quietud
para la calma advenediza.
viernes, 16 de junio de 2017
Sangre de mi sangre
Busco entre la multitud
Un alma atormentada como la mía
Para sumirla en mi tornado
Y desaparecer así en un suspiro
Mis ojos son mi cartel publicitario
"Busco un sueño, que nadie sabe,
por favor, ayudadme".
Pero la masa gris se desentiende
La pareja sigue comiéndose su helado
El niño gritando sobre los hombros del padre
La señora llevando las bolsas de la compra
Un turista me acribilla a flashes
Y mi aullido interminable se pierde
En el gran aullido interminable del mundo
Y se hace letra, víscera, corazón
Sangre de mi sangre
Balada del pícaro moderno
Del Lázaro sin ciego,
servil esclavo adicto a las cadenas.
Así que compañeros del alma, compañeros
de profesión
Quitaos las ropas de la servidumbre,
no abracéis el tedio
o la mediocridad
A partir de ahora tendréis por costumbre
averiguar la belleza de cada lugar.
De esta manera nosotros, vosotros y yo,
que matamos a Dios con nuestras propias manos
podremos al fin existir en paz
aceptando, sangre de mi sangre, alma de mi alma,
que la vida es algo más que rayo, trueno, tormenta,
vanguardia y ansiedad.
Un alma atormentada como la mía
Para sumirla en mi tornado
Y desaparecer así en un suspiro
Mis ojos son mi cartel publicitario
"Busco un sueño, que nadie sabe,
por favor, ayudadme".
Pero la masa gris se desentiende
La pareja sigue comiéndose su helado
El niño gritando sobre los hombros del padre
La señora llevando las bolsas de la compra
Un turista me acribilla a flashes
Y mi aullido interminable se pierde
En el gran aullido interminable del mundo
Y se hace letra, víscera, corazón
Sangre de mi sangre
Balada del pícaro moderno
Del Lázaro sin ciego,
servil esclavo adicto a las cadenas.
Así que compañeros del alma, compañeros
de profesión
Quitaos las ropas de la servidumbre,
no abracéis el tedio
o la mediocridad
A partir de ahora tendréis por costumbre
averiguar la belleza de cada lugar.
De esta manera nosotros, vosotros y yo,
que matamos a Dios con nuestras propias manos
podremos al fin existir en paz
aceptando, sangre de mi sangre, alma de mi alma,
que la vida es algo más que rayo, trueno, tormenta,
vanguardia y ansiedad.
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